10.8.12

Será que realmente todo me chupa un huevo.
Estas pastillas me hacen insensible, aunque puede que no sean ellas, ya lo sentí, ya sentí al hielo cubrir mi corazón si es que tengo, si es que tengo. Pero a la vez soy tan de papel y siento todo tan profundo cuando amo, cuando entrego. Un día o dos y todo vuelve a ser un desierto en mí, una cajita donde se guardan las cosas que ya no sirven ni alegran, bien guardada bajo llave, bien oculta de los ojos que desnudan y penetran buscando las heridas que ya no están. Será que realmente todo me chupa un huevo. Sangría fría exterior. Me lavo las heridas con mi sangre. Soy un animal que se autosubstenta. Orgullosa. Un-cigarrillo-más. Una-mentira-más. Si nadie merece mis lágrimas, si nadie las viene a secar. Solita y orgullosa. La nena que no llora en los entierros porque realmente le chupa todo un huevo. Si venís, si te vas, si te quedás, si me pateás, si me gritás, si me ignorás. No me calienta. Sinceridad. Camino acelerado. Ansiedad. Tengo miedo de escribir como la gente que me da asco por su normalidad, su creerse especiales siendo uno más, tan comunes, tan aburridos. Me aburre la gente nueva. ¿Qué les puedo decir? Secretos. Tengo que dejar de ser tan sincera. Un poco hija de puta está bien, total, no les veo más la cara si quiero. Si hago una lista de toda la gente que me chupa un huevo no termino más, ni hablar de los que me repugnan y disfruto escupirles en los ojos todos los miedos que yo no tengo. Quisiera tener un punto débil y que venga alguien a romperme por completo, destruirme y volver a empezar. Que ganas de romper las pelotas, nena. Que ganas de quebrar esta paz mentirosa. Pobre piba. Pobre. Todas esas frases hechas que me dan ganas de vomitar. Vomitar un poquito más. Que ganas de romperme las pelotas. Serenidad. Qué ganas de coger hasta que duela. Que ganas inhumanas de sufrir. Para aburrirme prefiero sufrir. Grandes verdades que desdeño. Orgullosa. Nada forzado, todo está muy bien. Si se puede, si no se puede, si se me escapa, si me tortura. A veces tengo tantas ganas de. Pero cuántos pelotudos sueltos. Ni que yo fuera muy inteligente. Ni muy linda. Siempre rodeada de pelotudos, es muy fácil sentirse especial así. Por eso me duele tanto cuando me rodea gente con cerebro. Ahí te das cuenta que no sos nada. Ahí me jode un poquito. Pero en definitiva, hay que sobrevivir. Nada de vivir, nada de sentir hoy. Ni mañana. 




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