Y que tal si el mundo realmente fuera ese sueño hermoso.
Pájaros rosas volando uno al lado del otro tan parejos, tan perfectos. Los peces naranjas y gigantes rozando el cielo del mundo que se esconde en la profundidad, jamás visto, jamás penetrado. Dicen que el centro es ardiente. Dicen tantas cosas.
Y mil lunas danzando constantemente, moviéndose seductoras, imposible no mirarlas. Yo deambulo en un bote con personas que conozco pero que no se maravillan como yo de lo que está sucediendo alrededor.
¿Será que no lo ven? Yo creí que me podían entender.
Mi mente y la ansiedad que se hunde cada noche en la oscuridad de mis ojos cerrados e inútiles. No sé qué hacer. Definitivamente. Y estoy loca, muy loca, muy perdida, muy sola, muy diferente a la imagen que tenía de mi futuro cuando era chica. No soy la que deseaba ser. No soy libre pero, ¿quién lo es? Hostilidad. Si no soy cruel no puedo llegar a nada. Y ese pensamiento que me tortura no se va, no lo puedo extirpar, no puedo deshacerme de tantas mentiras y búsquedas de perfección que concluyen en la nada. Siempre fui así. ¿Cómo cambiar? ¿Cómo aprender a decir la verdad? Si soy oscura pero transparente, todos pueden ver que lastimo, todos notan mis espinas, mis cicatrices, mis ojos fríos que penetran un alma pura planeando destruirla. Y ahora estoy. Soy. Debo ser. Y todos mis caprichos, toda esta necesidad de que vengan y me den lo que quiero mientras yo descanso en una cama que es mi casa. ¿60 cigarrillos al día? ¿Cómo puede alguien sobrevivir así? Siempre me sorprendí de no estar muerta. Pero el daño no llega. Mentira nena, tenés el hígado destruído. Tenés la mente de una nena de 10 años pero las cicatrices de una de 80. Tantos errores en tan poco tiempo. Soy anacrónica después de todo. Callarme.
Todos dicen que estoy mejor. Cuando la gente dice que estoy bien no puede ver debajo de mi piel, etcétera.
Ya no hago caso a mis impulsos, es verdad. Pero no soy yo. No me reconozco. Estas pastillas no hacen un carajo. Si las dejo quizás... Quizás muera. Son todos tan exagerados. No me voy a morir, soy inmortal.
Estoy escribiendo como hablo, que desastre. Jamás voy a ser perfecta. Jamás voy a ser la imagen que me devuelve el espejo. Yo siempre creyéndome tan especia, tan hermosa. Y soy piel muerta y una herida que no sana.
Pobre criatura.
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