La idea de mi obra maestra. La sabiduría absoluta y lo que eso genera en un ser humano incapaz de adquirirla pero creyéndose poseedor de experiencias eternas, una atemporalidad del ser proyectada en un abrir y cerrar de ojos, el mismo ser desdoblándose y comunicando sus travesías, sus comienzos, sus finales, sus decisiones más tortuosas, sus múltiples familias muertas, sus hijos desterrados, sus estadías en una cárcel oscura, sus visiones del sol y los astros. Ser anacrónico, presente. Eternamente presente y estable. Un monólogo prolongado sin preguntas, sin interrupciones. Esa será mi obra.
Pero
estoy tan alejada de la literatura en estos días que pasan.
No sé si es bueno o malo, creo que volveré a mis raíces y todo será como siempre fue. Real.
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