¿Qué se podría esperar de alguien así?
Nada. Y sin embargo, yo esperaba algo... lo más mínimo me hubiera hecho cambiar de parecer. Pero no. Y la decisión está tomada.
Alejarme de todos, de todo ser con sentimientos irreconciliables como los míos. Basta de inconstancia, bastante tengo con la mía.
Y si sólo quería coger, ¿por qué no me cogió? Como manda Dios, o quién sea que exista porque yo en esas cosas no creo, pero a veces un orgasmo puede ser una forma de salvar el alma. Y a veces las personas que uno menos se los espera... zas! te salvan el alma por un rato, al menos unos minutos. Y mi alma requiere ser salvada (mi cuerpo ya perdió sensibilidad hace rato)
Lloré y dormí.
Luego vinieron los gritos, las peleas, las mentiras, la necesidad ficticia de una soledad absoluta.
Pero después también vino la calma: el cambio de siempre.
Ya no sé cómo controlarme en ciertos momentos. No creo en la medicación. No creo en que eso sea la cura para mi alma, más allá de que pueda curar mi cerebro maldito.
Y... entonces escribir y escribir y escribir
y llorar y llorar y llorar
y rumiar
eternamente.
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