Y entonces diviso el cuerpo cercano al mío y ocurre algo como nubes que emergen del piso y me transportan, y debe ser ese uno de los miles de motivos por los cuales no recuerdo nunca los segundos que transcurren entre el instante en que veo y el cruzar de las calles siniestras mirando pero sin ver y al fin alcanzar la cercanía y la danza de las pieles.
Pero mi alma está sucia y lo que quiero es llorar un río entero. Deshacerme de mí, extirparme, matarme pero seguir con vida, sin mí. Matarme pero no morir. Son tantas las cosas que leí y en todas estoy, desdibujada y latente. Y en lo que escribo me descubro, arrinconada.
Entonces una lengua
ella sube y baja, se pliega y vive en una danza escalofriante y risueña
poros abiertos
y es ahí cuando la piel tiembla y los pensamientos mueren
pero el deseo es inmortal
¿cómo decir que no?
¿cómo seguir viviendo después de eso?
Estoy tan confundida, tengo dos seres irreconciliables dentro de mí
y los dos son igual de desagradables
uno de ellos amenaza al otro
uno de ellos llora
¿Cómo explicar que no soy la que comete el delito?
No soy la ninfa vulgar que necesita detallar y gritar y encender las luces en todas partes
pero tampoco soy la idiota que espera
y no espera nada realmente
nada es suficiente
nunca nada
nunca.
La histeria me consume, quiero golpear mi cabeza contra algo y desfallecer
pero si todo es sexo y todo es deseo
todo se mueve y a una velocidad pretenciosa.
Perdí mis palabras. Ellas. Las que nacieron de mí. Las que escupía mi boca.
A veces ellas vuelven a nacer y son las mismas, siempre son las mismas, pero cómo explicar el miedo. Y que estoy tan sola, tan sola y asustada, siempre temblando, bañada en mi propia agua salada o bailando entre las risas histéricas pero con el miedo impregnado en todo mi cuerpo, en mis manos, en mis ojos, siempre es miedo, la tristeza que nace del miedo o la euforia que se muere en él. No existo, temo.
¿Cómo voy a escribir algo que valga la pena si no puedo controlarme y ser una sola persona?
por qué a veces es amor y a veces es ahogarme
por qué
por qué no puede ser algo constante, eterno, real
por qué no existe la verdad
los niños llorando bañados en su propia sangre
la imagen de cristo penetrando una oveja en el campo
y gozando, brotándole la sangre y gozando
que me golpeen hasta matarme, que me griten todo lo que soy, no se callen, sin pena, sin miedo, no tengan miedo como yo, hablen, griten, empújenme, escúpanme, písenme, mátenme, destiérrenme de este lugar lleno de luz pero tantos escondites, tantas escaleras, tantos gritos que hacen eco en mí y quiero extirpar el deseo inmortal; camino y de repente la necesidad de no caminar más, de detenerme y sentarme y anesteciarme, mi corazón va a estallar, va a salir por mi boca seca y yo voy a seguir con vida pero sin corazón, y nadie lo notará.
Sin alma, sin culpa.
Pero qué está pasando
no puedo tolerar el absurdo de los días y las horas que se repiten, que nunca terminan, escucho sonidos y todos los cuerpos son iguales, todas las sensaciones se parecen, la comida no sabe a nada, estoy maldita, estoy crucificada en el jardín y el sol me pega de frente, voy a agonizar muchos años más, no tengo voz, no tengo manos, no tengo pies, estoy sumergida y los días pasan y a veces soy tan feliz, tan feliz que quiero morir o matar o hacer algo distinto porque es absurdo ser feliz en este mundo, es absurdo estar tan triste también cuando hay personas riendo en las plazas o en las puertas de sus hogares, es absurdo desear morir cuando alguien nace y ser tan indiferente a los festejos y a las lágrimas ajenas, ser indiferente a las historias que me cuentan las personas que debo amar, las personas que me aman y me cuidan y por qué no me matan, por qué no me enseñan
qué es todo lo que tengo adentro
qué es
por qué es tanto y por qué es tan oscuro.
Pero entonces mi cuerpo y las nubes. Una sonrisa y un momento. Y nada más que eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
copos de azúcar