19.7.11

¿Qué queda por descubrir? ¿Qué queda por escribir?
Estoy en un mundo tantas veces reinventado, explotado, lastimado. Estoy en el mundo fenix lamentándome una y otra vez por la no-caída de una idea original o al menos una angustia original. Me preguntan por qué estoy así, sumergida en la soledad y deseándola con una mueca de repulsión. ¿Qué responder? Palabras vengan a mí. Perras negras, les exijo organización. ¿Qué gano con una explicación? Podría fabricarla si quisiera, podría ir tejiéndola lentamente hasta que la belleza de su composición los dejara a todos obnubilados y creyéndose contentos, satisfechos, inútiles. Se alejarían y me dejarían en paz.
¿De qué paz estoy hablando? Cuanto más sola estoy menos paz siento, se infla mi pecho de falaz orgullo y caigo rendida con la necesidad de gritar pero sin poder gritarle a nadie, porque ya no hay nadie. Tan solo quisiera poder viajar y alejarme de una vez, correr y atravesar los muros, pero escucho las voces y ya no quiero salir de aquí, añoro el silencio y mi narcisismo de papel. Añoro los tiempos en que al menos sabía escribir. Ahora soy una máquina que todo lo desordena, ensucia, maltrata, rompe, arruina, pierde, mata. Nada me dura en las manos, ni siquiera las ideas, ni siquiera la angustia. A veces creo estar alucinando, viendo cosas que no son. Escribí sobre eso para no olvidarme, porque suelo olvidarme de ese tipo de cosas cuando recupero la alegría o me ahogo en ocupaciones sin propósito. Entonces anoté ese suceso y pensé que si esperaba unos días dejaría de sucederme, lo cual no ocurrió y me tiene aterrada, sin muecas ni gritos de ayuda. También cometí un error fatal, pero pronto volveré a poner las cosas en su lugar. "El falso orden que disimula el caos" diría Horacio Oliveira. Bueno, basta. Es tarde, no tengo sueño, no tengo ánsias de ver a nadie pero acá otra vez la dicotomía y en realidad si quiero ver a muchas personas y abrazarlas y pedirles perdón. Pero, aquí otra vez está la gran pregunta: ¿Para qué? ¿Qué espero con eso? Y una vez que me pregunto eso, dejo de querer abrazar o decir frases hechas y vacías. Entonces estoy mejor así. Entonces no vale la pena arriesgarse y tirarse en un gran agujero negro lleno de arrugas y flores disecadas.

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