9.6.11

El miedo

"Que angustiante se torna estar girando constantemente alrededor de una estrella muerta. Persiguiendo huellas invisibles, adormeciéndome instintivamente con mis dos ojos abiertos de par en par buscando sonrisas que silencien tantos gritos de auxilio, pulmones repletos de memorias negadas, cadáveres de lágrimas que nunca llegarán a ver el sol.
Camino bajo la lluvia, las ropas me pesan y el cansancio nubla del todo mi campo visual. Sueño despierta que sería tan hermoso estar ahora recostada en el jardín, mirando las nubes y en un suspiro recuperar del cementerio aquellos días en que el sol bailaba radiante sobre el mar, en que las flores perfumaban nuestros cuerpos desnudos y teníamos tantas fuerzas para jugar y reír, girando inconcientes en diáfanos espirales de serenidad, carruseles de eternidad perpetuada en tu voz, en el amor, en la belleza."
Un monólogo tan triste se desprende de sus labios como la piel cambiando de color, como los minutos que corren eufóricos y se entierran en sus propias tumbas. Lejana y herida, acurrucada de espaldas al sol; los días pasan simultáneos e intrascendentes, las ideas danzan mientras que los cuerpos mienten y desgarran. Reside en su garganta un grito desesperado que no se define, ambivalente entre continuar aferrado con sus uñas a las paredes del interior o despegar con furia y enfrentarse a la frialdad asesina del mundo exterior. Frente al espejo caen las lágrimas como cae la lluvia detrás de la ventana y todo parece cumplir una macabra función, una puesta en escena tan perfecta que resulta cinematográfica y se lamenta, se tortura por no poder ser espectadora en vez de protagonista, por no ser la arquitecta en vez de la pobre e inestable criatura que vive en ese habitáculo sombrío. El anochecer parece llegar mucho antes de tiempo, es una ola que arrastra ilusiones anacrónicas de placer y se pierde en la inmensidad de un todo. No basta una vida de oportunidades maravillosas para ganarle esa carrera insoportable al cambio constante.
"¿Por qué debo cambiar si todo lo que está a mi alrededor se transforma una y otra vez, si nada perdura en el tiempo, ni siquiera él mismo? Cada instante muere y nace uno nuevo en su lugar, nada se mantiene vigente y esa mirada que una vez supo desnudarme el alma hoy está mirando hacia otro lugar. Y yo solamente soy capaz consolarme con estos miedos justificados que no abrigan. Las realidades son diferentes cada día, los rostros, las sonrisas, los besos. ¿Por qué alguien prometería algo? ¿Por qué decir todas esas cosas tan bonitas si no son verdad, si no existe la verdad? El paso del tiempo deforma las verdades y los recuerdos, mi estado de ánimo hace que cambien sus dimensiones cómo por arte de las mágicas pociones del mundo de las maravillas, pero no logro sobrevivir con eso. No logro aceptar que nada sea verdadero, que nada trascienda. Este juego no me resulta divertido, el reloj se burla de mis preguntas, sus risas retumban en mi cabeza y las reglas son tan simples que no las puedo comprender."
Se tortura en el insomnio de no poder ser simple y nadar contenta los mares de las infinitas oportunidades. ¿Qué es una elección acaso, si nada realmente le pertenece en este lugar, si todo se esfuma, todo se muere y escapa entre sus dedos como granos de arena, añorando la compañía de la inmensidad de la playa y la distancia agonizante con la frescura del mar.
Sueña con un amor real, un amor-aeropuerto, un amor-hogar al cuál retornar obviando la banalidad de las circunstancias, obviando los defectuosos momentos de torpeza emocional, de mentiras, de rechazos, de disfraces y de muros. Un amor incondicional que todo lo abarque y proteja con su luz. Sueña con aquellos bosques de los que nada conoce, ama las voces que aborrece, necesita tanto sin nunca pedir por nada y la culpa reside allí: en el silencio perfecto, mentira perfecta.
Y sabe que ese ilusorio y utópico amor no entiende de autodestrucción, no entiende de pequeños viajes entre polos opuestos y máscaras de perfidia onmipresente. La volubilidad que la rodea y que siente crecer también dentro de ella le duele, duele el no saber cuidarse de sí misma, darse calor y suavidad aunque sea por escasos momentos.
Pero...y si ese amor-caricia pudiera ser luz que alimenta el pasto seco, si pudiera ser viento que viaja transportando melodías, si pudiera ser martillo para todos estos muros, si pudiera ser una llave... Si ese amor pudiera ser una llave, que hermoso que sería. Al fin abrir, caer rendida con los brazos abiertos, con la inconsciencia latente, con la renovación y a la vez la fuerza de su ancestral necesidad vital de libertad.

"¿Será mi ceguera tan firme como para no permitirme ver al amor si lo tengo frente a mí, frágil y dolorido, sollozando por un respiro, por una rendición? ¿Será mi cobardía lo único eterno en este mundo?"
Cierra la puerta y se va.

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