Sos la preferencia indiscutible de mi memoria selectiva, sos el consentido de mis sueños, sos el eterno sofisma que embellece todo lo que realmente nunca existió.
Y vos no tenés memoria, no acumulas experiencias y te renovás cada día, cada hora sin un plan. Tan solo existiendo. Vos y tu belleza atemporal.
Y sos todo aquello que no ves, no conocés, no te interesa saber. Sos la divina incertidumbre y la libertad que puede haber en un cubo de cristal o un domingo lluvioso con sillones y promesas rotas.
Al contrario de lo que siempre creí, la que está aferrada al suelo soy yo, la tierra soy yo y el aire sos vos, rozando caras y cuerpos, besando almas al pasar, olvidándote de todo. Sos una ola que llega, impacta con su beatitud insuperable y allí muere, allí concluye por siempre. Sos la inconciencia conciente.
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