10.12.10

camino a casa

Hay verdades y verdades. No sé si me conozco realmente o realmente muy poco; pero sé que parece que no tomo en cuenta muchas cosas, que no las valoro y que casi no me importan... pero lo hacen. Y muy poca gente logra darse cuenta; y en general es la gente que no tiene ningún tipo de efecto en mí. Creo que me dejé llevar por un momento de euforia incontrolable y abandoné las pocas cosas que daban un equilibrio a mi psiquis, abandoné personas y lugares que ya no puedo recuperar, abandoné un oído y palabras de afecto. No sé si perdí más en mi estado de depresión o en mi felicidad de papel que se presentó momentos después. Siempre es así: una cosa o la otra, un extremo o el otro, nunca una combinación de las dos. Me aburro de ser feliz y me aburro de estar triste y me aburro de decidir cuál de los dos estados me queda más cómodo. Suena como si manejara todo pero no es así, se da de forma natural sin que yo lo programe. Ojalá pudiera desprogramarme.



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