7.9.10

Y desapareciste, así como desaparecieron tantas cosas que parecían indispensables y resultó que no lo eran al final. No lo eran porque sigo viva, respirando y sonriendo igual que siempre. Pero sí lo eran, porque una parte de mí siempre está pendiente de eso que se perdió, y así nadie puede jamás ser completamente libre. Creo que la mayor libertad existe cuando amamos y sabemos que ese amor es correspondido.. en cambio, cuando amamos y del otro lado no hay nada, solo preguntas y preguntas que se entrelazan formando una incógnita cada vez más triste y desolada no podemos jamás volar en paz, no podemos sonreír en paz. Antes pensaba que sí, que no necesitaba garantías, pero en el fondo creo que siempre alguna necesité. Es que no puedo, aunque quiera, sobrevivir sola. No puedo, aunque quiera, no sentir nada por absolutamente nadie en este mundo. Estuve cerca, muchas veces tan cerca de la frialdad total y de ese vacío existencial que te hace dudar hasta de tu propia sombra, esa decepción en todos pero más que nada en vos mismo.. porque sos vos el que elegís a las personas que te rodean, sos vos el que elegís idealizar y proyectar y sos vos el que elegís dejarte decepcionar. Y estuve tan cerca, que nunca llegué a nada. Siempre algún sentimiento, el más raro y único de todos, recae en mí. Siempre algún sentimiento sin precedente, alguno que me deje inmóvil y estúpida unos cuantos minutos para luego seguir con mi vida haciendo como si nada pasó. Pero si pasó, y por esto tengo tanto acumulado para desprender, de a poco, de alguna forma, en alguien más. Y aunque pienso que alguna parte de mí llama esa garantía a los gritos, esa garantía de que no va a haber abandono y reemplazo nuevamente, otra parte de mí, la mas grande y poderosa, no necesita absolutamente nada. Esa parte no quiere amar, no quiere depender, no quiere vivir una vida típica, no quiere familia ni tierra alguna. Esa parte quiere sonreír y ser una perfecta imágen de lo imposible para todo el resto del mundo, quiere que duela con tal de que sea perfecto lo imperfecto. Y la lucha entre la frialdad y la sensibilidad es tan estúpida, siempre se sabe quien va a ganar. Y la lucha entre lo extravagante y lo más simple es más estúpida aún. Siempre voy a elegir lo que está mas arriba, más por encima de todo y de mí especialmente. Siempre voy a elegir para amar a alguien que pueda lastimarme, que pueda desgarrarme el alma en un segundo con el simple hecho de querer hacerlo, o de no quererme a mí para nada. Siempre voy a elegir a aquél que tenga una vida armada, que no dependa de la mía, porque mi frialdad me dice que esa persona es la que no va a demandarme nada ni a molestarme, pero mi corazón siempre me dice que es la persona que va a dejarme destruída un tiempo después . O quizás no, y solo estoy haciéndome la víctima, hasta ahora nadie me lastimó intencionalmente, y aquel que tuvo intención no lo logró. El simple hecho de ver la intención, me hace reír y me hace perder el respeto por ese a quien debo adorar como a un dios. En cambio cuando esa intención viene disfrazada de caricias y amor eterno, ahí es cuando duele y no puedo reír, no puedo llorar, no puedo vivir más. Aquél que me agrede se está tomando demasiado esfuerzo.. está cambiando su estado de ser por mí. Aquél que me miente en la cara, me trata simplemente como trataría a cualquiera que no le interesa tener, pero tampoco tiene ganas de perder. Me trata como yo trataría a cualquiera, hasta con un poco de pena. Por eso duele, porque sé que el día que duela enserio, lo voy a merecer. Y no me gustan las consecuencias. No me gusta devolver lo que tomé prestado, no me gusta esperar a nadie y no me gusta la gente que se queda esperándome. Me gusta que la vida siga su curso y que yo sola note esos detalles que me cambian la vida. Porque en el momento en que todos los empiezan a notar, ganan sentido, y el sentido arruina absolutamente todo. Prefiero la imaginación y mi fantasía en la que puedo amar a tantas personas como quiera y ninguna tiene el poder de lastimarme. Tan por encima de todo. Así es como me gustaría estar, siempre. Por eso no entiendo por que cada vez que mi corazón me dice que esa persona va a desgarrar mi alma y me va a dejar hecha pedacitos en un costado de mi recobeco mental, yo accedo. Accedo feliz, accedo dichosa de saber que voy a terminar sufriendo. Accedo automutilandome como siempre, pero de una manera socialmente aceptada y regular. Y no sé que sentido tiene, odio sufrir pero no hay nada a lo que sea mas adicta que a eso.

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