24.10.11

¿Hasta dónde...?
Eternamente, sin un
Nada podrá conformarnos, nada podrá detener al tiempo creando un espacio nuevo de perpetuo entendimiento pero de efímera perfección.
No hay nada y sin embargo algo hay, y la conciencia de que ese algoestá muriendo antes de nacer porque yo misma lo estoy matando, estoy abortando cada emoción y cada sonrisa, exhiliándome de mi propia piel y volviéndome un papel arrugado y viejo que ya nadie sabe para qué sirvió en algún tiempo lejano. Y esa conciencia me tortura pero me limita a la vez, estoy atada de pies y manos en una cama incómoda y repulsiva, rodeada de muerte y oscuridad. Por la ventana veo el jardín, de vez en cuando el aroma a las flores me devuelve el alma y deseo la liberación. Pero, ¿hasta dónde esa liberación es verdadera? ¿Hasta dónde puede alguien significar algo para mí? Si ni siquiera sé que significo yo en este laberinto de espinas y vidrios rotos. ¿Qué rol estoy interpretando en mi propia tragedia? No distingo entre los sentimientos, deseo todo lo que no puedo tener y aquello que aún no conozco, detesto la continuidad de los días y la diacronía de mis necesidades emocionales, despertarme sintiendo que quiero lo mismo que quise ayer, pensar tanto en una idea que se transforma en un nuevo "yo", en una nueva presión sobre lo que acepto como real en mi vida. Detestar, necesitar, acostumbrar(se), vomitar(se).
Oh
morir
(nos)

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