Para qué cambiar si yo era feliz de aquella manera
encerrada
gélida
pérfida
endurecida por un invierno instalado y dispuesto a quedarse, aunque no tan dispuesto porque fue esa brisa cálida lo que lo desplazó por un momento y dibujó un espejismo que confiada seguí.
mostré mi piel, desnudé mis heridas
y caí, siempre una ilusa
Para qué cambiar si yo era feliz a mi manera
(o por lo menos
siempre simulé tan bien serlo...)
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