Mis niveles de histeria cada vez están más altos. Me estreso sola y me estresa el entorno, la gente, los compromisos que no acepto pero en los que me veo metida igual aún sin tener ni un indicio de responsabilidad en el carácter, pero sobretodo me estresa tomar decisiones. No soy buena tomando decisiones y realmente no quiero hacerlo, quisiera vivir riéndo, rodeada de cosas hermosas, con buenos recuerdos, sin crisis alguna. Quiero vivir de vacaciones, vivir en el mar o vivir en una ciudad que jamás descanse, rodeada de brillos y magia. Soy inmadura, inocente, infantil, soñadora, idealista e impulsiva. Pero sobretodo, estoy muy cansada. Agotada, exhausta, dormida aún cuando me encuentro despierta, ajena a todo lo que me está pasando y reina de cada uno de mis pensamientos y vivencias imaginarias. La gente es muy seria o muy estúpida y yo pretendo que todos sean iguales a mí y tengan los mismos sueños de cuentos fantásticos y dragones intergalácticos; pero lo que la mayoría quiere es estabilidad y algo completamente seguro a qué aferrarse. Y yo no soy algo seguro, ni estable, ni siquiera sé si soy normal. Me afectan demasiado cosas que para los demás son insignificantes y hasta estúpidas, pero me veo sorprendentemente inmune ante muertes, tragedias y catástrofes. Lo único que me hace feliz o desdichada y cambia mi vida de arriba a abajo y de abajo a arriba son los pequeños detalles que nadie nota (lo más importante). Quiero paz interior y reírme, reírme por horas. Pero no tengo lo que quiero, nunca tengo lo que quiero... o al menos nunca lo tengo por méritos propios, siempre me dan todo, me consienten y me tapan los espacios vacíos con flores de papel, nunca tengo nada real salvo mi histeria que ya mencioné y mis dudas existenciales, mis penas, mis sueños, mi egoísmo eterno.
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