El querido Google no me dejaba acceder a mi cuenta y estaba por desesperarme. Necesitaba escribir incoherencias y escribir en mi cuaderno me limita: mi cabeza trabaja muy rápido y mis manos se mueven muy lento. De cualquier forma, mi cuaderno está repleto y ya tengo demasiados ocupando toda la habitación. Bueno, no son tantos, pero la verdad es que escribo demasiado. Sino lo hiciera moriría (hola extremismo). Pero, en serio, dependo de expresarme por medio de palabras. A veces me sorprendo hablando sola o anotando lo que estoy pensando sin darme cuenta. Un nombre, una palabra, una frase que hizo eco en mi cabeza. Pero creo que nadie entendería ni una sola palabra de mi cuaderno o mismo de este blog. O quizás si lo entiendan pero no sepan lo que realmente siento o de qué realmente estoy hablando. Es decir, la mayoría de los rumores que llega a la gente que conozco de cómo soy o de qué viví están totalmente alejados de la realidad o al menos de MI visión de MI realidad. No es tan complejo, creo que simplemente tengo intereses distintos, pensamientos distintos y demasiada sensibilidad que oculto con todas mis fuerzas pero que por algún oscuro pasadizo se escapa. No pretendo ser distinta ni parecerlo ni nada, simplemente así me siento y ¿por qué callarlo? No me creo superior ni inferior. Simplemente creo que me angustio por detalles que nadie nota y me siento inmune a tragedias que arrasan con la psiquis de cualquiera. Y si me pongo a explicar todo lo que me pasa por la mente no termino jamás. Me aburre todo, todo, todo. Me aburren todos. Y soy una persona incompleta, se podría decir.
No es tan complejo pero sí lo es... tengo una personalidad capaz de hacer desequilibrar hasta a mi psicóloga. Encima sigo enojada por lo que ella me dijo cuando sé que me dijo solo muchas verdades juntas y no las pude soportar. No tolero la verdad, estoy frágil y ella más que nadie tendría que haberlo notado. Tendría que haberlo notado... nunca hablo de esto y si hablo me pongo a llorar. No puedo hablar de esto, ni siquiera escribo de esto ya. ¿De qué? no importa, yo me entiendo. Son recuerdos que borré pero poco a poco vuelven, con el tiempo vuelven más claros que si hubieran sido ayer. Quizás algún día me sienta lo suficientemente ajena y superior a ellos y pueda hablarlo tranquilamente y contarlo; pero no es el momento.
Me importa lo que piensen los demás pero me invade la inconciente certeza de que no entienden absolutamente nada. Y me sofoca, me angustia, me molesta explicarle las cosas a la gente. Sea gente que quiero mucho o gente que no. Cuando no recibo una respuesta perfecta (no la que espero, la perfecta dije) me enojo y sé que no es culpa de nadie, pero me enojo igual y cada vez tengo menos ganas de explicar una idea o simplemente qué mierda me pasa cuando estoy de malhumor o triste o con cara de culo.
No sé que me está pasando, mis días felices son mucho más felices y mis días nublados son completamente fatales. Ya no hay puntos medios (nunca los hubo). Los extremos son cada ves más grandes, los polos cada vez más opuestos. Y yo cada vez más idiota, no puedo estudiar ni siquiera ya, no tengo concentración, solo pienso en escribir, en que se me ocurra algo fantástico, algo increíble, algo fuera de este mundo. Solo pienso en vivir una historia sin final con una persona de la cuál ya no se nada. Very very sad. Se largó a llover y lo único que quiero es café y como era de esperarse no hay. Me gustaría que se calle la voz en mi cerebro que me invita a volver a hacer muchas de las cosas que hacía. La gente cree que a veces uno se enferma o está triste o escribe o comunica para llamar la atención. Y hasta yo, cuando veo ciertos comportamientos en otra gente pienso que es un desesperado grito de atención. Pero no lo siento así en mi caso. Siento que lo que sufrí fue real y comuniqué simplemente una cuarta parte de lo que me pasaba por dentro. Un hilito, una lágrima, una mísmisima nada. Y aún eso fue suficiente para alarmar a todos. No sé por qué no me ayudan a lograr mis sueños ni me preguntan siquiera cuáles son, pero están al pie del cañón cuando uno deja de tener ganas de existir. Creo que prefiero a la gente que está solo en las buenas que la que está solo en las malas. O directamente no prefiero a la gente, prefiero mi cuaderno, mi blog y mi imaginación. Prefiero dormir. Inventar. Crear. Soñar. Estar con vos aunque solo sea en mis sueños de cristal.
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