15.10.10

Guías

Yo no sé si es que soy adicta a estar confundida o simplemente creo que es mucho más interesante y por eso me esfuerzo por perder la cabeza hasta el límite. Me parecen mucho más atractivas las preguntas que la respuestas y por eso nunca las buscó ni las quiero escuchar, por eso me ahogo en un mar de dudas pero nunca quiero un consejo, nunca quiero una guía. Quiero vivir dentro de mis dudas y no dejar de elaborarlas jamás, porque el día en que descubra cuál es mi verdadera visión de la realidad va a ser el día en que mi vida no tenga más sentido. Y hoy en día el sentido son las preguntas que parece no hacerse nadie y que son lo único que me mantiene un poco equilibrada. Si estuviera loca o si fuera completamente normal, tendría la certeza de lo que va a venir en mi vida, lo que voy a obtener, lo que voy a proyectar para mi futuro. Pero no soy ninguna de esas dos cosas y no sé a dónde estoy yendo ni de donde vengo realmente, no sé qué quiero y pueden ser tantas opciones que vuelvo a no querer decidirme por nada. Y la verdad es que lo que no quiero es una vida predecible, me conformo con no saber que va a pasar mañana y quién me va a sorprender con ideas nuevas para crear mundos paralelos a este. No quiero civilización ni límites ni claridad absoluta. Quiero pasar algunos días viviendo en nubes y otros en la tierra pero nunca instalarme realmente en ningún lugar, nunca atarme realmente a ninguna persona y nunca pero nunca olvidarme de cada cosa que pasó por mi mente y mi piel.

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